domingo, 18 de julio de 2010

Entrevista mental con el desterrado


Estamos en el típico pueblo de verano. El típico paisaje de montaña, la típica gente y los típicos e idílicos emplazamientos.

Es el lugar donde las chicas buscan que su película veraniega se haga realidad, y los jóvenes del lugar las esperan con los brazos abiertos. No tienes mas que dar un paseo para verlo. Esto es un mundo aparte, magnífico, y al que siempre desearías volver.

Pero el no, por una sencilla razón. Se quedó fuera. Y aunque todos podamos pensar lo contrario, realmente desearía sentirse incluido, no poder dormir las noches antes al viaje, soñar con quedarse allí para siempre. Pero esa, desgraciadamente, no es su historia.

Aunque después de todo, hemos concluido, suponemos que forma parte. Que aunque todo funcionaría posiblemente mejor sin su llegada, no se puede eliminar su durante tantos años constante presencia. El chico triste que sube a la peña y describe su tristeza. Cuenta sobre la puta opresión en el pecho, la angustia que le provoca la soledad, y en este momento echa mano a la música.

Y reflexiona sobre el pasado, pensando en como lo echó todo a perder, sobre como perdió la base de lo que podrían haber sido maravillosos veranos y felices recuerdos. Pero acabaron siendo una sola cosa: BASURA. Y por su única culpa.

Pero no podemos pasar aquí arriba todo el día, fingiendo no tener frío. El tiene que bajar a hacer la "vida social" que se exige en todas las vacaciones, sonreir cuando desea llorar, y dar esquivas respuestas a los padres de la gente de su edad, cuando le gustaría decirles lo que piensa de ellos en realidad.

Pero tranquilos, es verano, y el conjunto del sol y la brisa hace que las tardes sean agradables.

Sin duda el peor y más patético momento sean las fiestas, cuando se ve obligado a salir por su familia, que no entiende la imposibilidad de pasar allí una noche agradable de otra forma que no sea durmiendo, así que una vez empujado al exterior, se esconde, con muy poco atino, en los bares y pubs, refugiando sus problemas en un vaso y humillando aún mas su ya de por si patética estancia.

Pero bueno, una vez más, es verano y está donde muchos desearían, así que se puede imaginar a si mismo, ni mas ni menos que donde y cuando está en este momento, sonriendo.

Finjamos que hablo de alguna otra persona.

4 comentarios:

  1. Me gusta como lo escribes, y que te guste Californication,es muy buena. Tendrían que ponerla en la tele, es mas educativa que la noria.

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  2. Es genial, Omar, que ahora mismo escribas esto. Creo que la mayoría nos sentimos identificados con alguna parte de la historia.
    Pero, aunque parezca triste, o deprimente, para mí no hay mejor momento que ese en el que estás en el peñón. A solas con tus pensamientos.
    Me gustaría poder tener ese momento de intimidad conmigo misma. Tiene suerte el chico de tu historia, ¿no crees?

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