jueves, 2 de diciembre de 2010

Los juguetes perdidos


Hacía tiempo tenía yo un tigre de juguete. No estaba articulado. Plástico duro, desgastado por el uso. No recuerdo cómo lo conseguí, pero lo más probable es que me lo encontrara.

Pues estando un día con mis padres en el río, estaba jugando con el. Era genial, me podía divertir con él más que con cualquier vídeo consola. Lo podía lanzar, podía imaginar que escalaba, que corría, que cazaba. Lo más simple del mundo, y nunca me aburría con el.

El caso es que, cuando volvíamos, andando por la orilla de ese río cuyo nombre no recuerdo, lo puse en una roca que lindaba con el susodicho río, y fui a decirle algo a mi madre. Cuando volví el tigre no estaba. Debió caer al agua. Lo buscamos todos, ya que me negaba a marcharme sin él. Finalmente no lo encontramos y regresamos a casa.

No me di cuenta de lo especial que era y de todo el tiempo que había sido mio hasta que lo perdí. Con otros juguetes me ha pasado lo mismo. Siempre los mas simples, y a la vez, los mas divertidos. MIERDA.



P.D.: Aunque pueda parecer lo contrario, esta entrada solamente habla sobre los juguetes que he perdido, no tiene dobles sentidos ni nada de eso.

3 comentarios:

  1. Creo que ya había oído esta historia, lo que pasa es que no sé si la leí en este blog, o me la has contado tú directamente :/

    Los mejores juguetes están ahora en la basura, o en manos de tus primos pequeños xD Qué putada.

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  2. Pues mi más preciado juguete (un dragón feísimo) está custodiando mi colección de películas de superhéroes y las temporadas de entourage, psych y me llamo earl. Viva la Bam no, esa está en el salón. No te preocupes, tu tigre estará en un lugar mejor. Seguro.

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  3. yo tenía unos ponnis azules y lilas y un caballito d esos en los q te podías montar
    no están t.t

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