martes, 8 de febrero de 2011

That woman's got the devil in her and she says she feels like doing something wrong.


Echo de menos el cementerio. No el cementerio en si, ya me entendéis, sino trabajar en él. Fue una época feliz.

Cuando te subías a la escalera y sentías el leve vértigo en ocasiones, cuando el suelo estaba nivelado, y la adrenalina cuando te situabas sobre un piso inclinado y debías colocarte de puntillas para alcanzar a limpiar. Y la paz, cuando andabas tranquilamente con tu escalera, después de un servicio, hacia el punto de encuentro.

En contra de lo que digan, los cementerios son lugares bonitos, adecuados para pasear, donde puedes estar tranquilo.

Por supuesto que el trabajo tenía cosas malas, pero eran las menos. En el escaso mes que estuve allí solo tuve un par de malos servicios, y algún día de lluvia, cosa que en el fondo venía bien para tomar un descanso.

Y además, volver cada día a casa con dinero, que gran sensación, dinero ganado por mi mismo.

Y además me mantenía relativamente en forma.

En fin, que me gustaba.

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