viernes, 6 de mayo de 2011

Nada.


Despertar, y no ver nada. No desesperar, darte tiempo para acostumbrarte a la oscuridad. Cuan grande puede ser la estupidez humana, no hay mayor oscuridad que la de los ojos cerrados.

Al tiempo, empiezas a ponerte nervioso. No saber lo que te rodea, no poder protegerte de los golpes que vendrán. No poder protegerles de los golpes que vendrán. Vivir del recuerdo de las imágenes que un día viste.

Buscas algo, un rescollo, una luz al final del túnel, pero no hay nada. Nada que te sirva de punto de apoyo, solo piedras en las que tropezar.

Tropezar sin ver hasta volverte loco.

2 comentarios:

  1. O romperte el cuello. O ambas cosas. Que Alanwakesco todo. Aliiiiiiiice!!!

    ResponderEliminar
  2. La oscuridad solo es una tía que intenta asustarte con sus mentiras sobre la profundidad y te vuelve torpe. Te caes con todo, golpeas a todo. Aún así, hay tardes de verano que la prefiero, a tanto sol.

    Pero sí, te doy la razón, te vuelve loco.

    ResponderEliminar