
El solo intentaba andar recto, pero se hacía casi imposible. Era todo un reto. El problema, básicamente, era que tenía aún consciencia de si mismo, así que se veía obligado a andar con precaución.
Realmente no eran las mejores condiciones para estar borracho, y debería haberlo previsto. Allí, en un peñón del que le solía costar bajarse, incluso en estado de sobriedad. Pero sabía que si salía sin marcas delatoras de aquel día, lo volvería a hacer.
Y, ¿por que?
Pues fácil. Posiblemente en dos semanas aislado sin hablar con personas que distasen al menos en 5 años de mi edad, ese rato que pase conmigo (por supuesto antes de darme cuenta de que no sabía como salir de allí), fue una liberación. Fui capaz de pensar con cierta claridad, y de darme cuenta de que, joder, 15 días son 15 días.
Fuck it!


No hay comentarios:
Publicar un comentario