
Cuando apagó su luz, la de la casa de en frente se encendió. Resultaba un tanto enfermizo, pero a pesar de todo, no le importaba, pues no le molestaba, siempre que la luz estuviese enfocada hacia dentro. El dormía, y sabía que ella lo haría también en poco rato.
Se despertó con el primer zumbido del despertador, pero dejó que este lanzara esa melodía escogida especialmente para el momento del despertar. Se levantó tranquilamente, y se acercó a la ventana. Sabía que la cortina de en frente estaba abierta, pues lo había visto la noche anterior, pero aún así se alegró al cerciorarse de ello.
En la cama, como siempre, un bulto sobresalía a la altura de la cadera. Ella lo sabía, la misma rutina, debían quedar pocos minutos para que se despertase.
Todo rodó como de costumbre el resto del día. Cierto que parecen unas costumbres extrañas, pero, al fin de al cabo, la rutina acabo por convertirlas en normales.
Dos horas mas tarde, él se hallaba trabajando en aquella apestosa caravana que se hacía pasar por puesto de comida rápida, y ella, como siempre, puntualmente, a las 12:00 iba a buscar su ración de fish´n´chips y su litro de cerveza.
Pero mientras devoraba su almuerzo, algo extraño pasó. De repente, en el cielo despejado algo tapó el sol, pero nadie le prestó atención hasta que el sonido de lo que parecían balidos interrumpió las conversaciones. Se posó en medio de la plaza.
La gente no daba crédito, era una especie de nave espacial con forma de cabra, pero no les dio tiempo a escandalizarse, o a abrazarse unos a otros aterrorizados, porque tal como apareció, lanzo una serie de rayos láser que dejaron a todos sin cabeza.
FIN .


Hay cosas que no entiendo en este mundo.
ResponderEliminarNave espacial con forma de cabra. Curioso.
ResponderEliminarY qué nave más poco graciosa.
Aunque bueno, si se hubiera tratado de la gente de mi clase, me habría hecho un favor.
¿Quiénes eran a los que mató?