miércoles, 10 de agosto de 2011

Caseta de alta tensión.


Compartiendo unas cervezas conmigo mismo, se va haciendo de noche, y poco a poco el frío y la oscuridad van ocupando todo el espacio. Es increíble la magnitud del cielo cuando te alejas de las ciudades. Se puede observar como poco a poco van a pareciendo, una a una, todas las estrellas.

Simplemente me quedo tumbado, dándome tiempo, sin esperar nada, disfrutando de esos segundos que perezosos hacen avanzar la noche. Cuando, de repente, en uno de los "extremos" del cielo, aparece, una estrella fugaz. Y solo puedo pedirle un deseo, y es que alguien más la haya visto, porque algo así debe ser compartido, aunque haga años que me veo privado de ese placer. Porque escrutar el cielo es una tarea demasiado ardua para realizarla sin ti.

Así que paso la noche, tirando una y otra vez de la anilla de esa lata, bebiéndomela, soñando despierto, girándola buscando una letra y deseando una y otra vez lo mismo, hasta que el sueño se apodera de mi. Mañana despertaré, y tendré que esforzarme para recordar que hago tumbado sobre este techo de hormigón perteneciente a una de esas casetas de alta tensión. Pero eso será mañana.

1 comentario:

  1. "Te gusta echar de menos pero no sabes querer. Si el monstruo te da miedo, ¿por qué le das de comer?"

    Eso me vino a la cabeza leyendo tus líneas.

    ResponderEliminar