sábado, 20 de agosto de 2011

Duda, o no dudes.



Coge aire, y sumérgete. Siente todo fluir. Aguanta hasta que sientas que tus pulmones van a explotar. Disfruta de la suavidad del agua meciéndote. Deja que tu mente flote, no la fuerces. Y cuando salgas, no tengas prisa por respirar. Dale tiempo, lo disfrutarás más.

Siempre me ha gustado jugar con la emoción. Esperar interminablemente para abrir mis regalos preferidos, dejar largos silencios en los momentos de tensión, deshuesar tranquilamente ese suculento trozo de carne.

En fin, vive tranquilo, no te extreses por cosas que no lo merecen, y deja el tiempo correr lentamente.

Pero tampoco me hagas mucho caso, pues suelo errar en mis decisiones.

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