Siempre me ha gustado jugar con la emoción. Esperar interminablemente para abrir mis regalos preferidos, dejar largos silencios en los momentos de tensión, deshuesar tranquilamente ese suculento trozo de carne.
En fin, vive tranquilo, no te extreses por cosas que no lo merecen, y deja el tiempo correr lentamente.
Pero tampoco me hagas mucho caso, pues suelo errar en mis decisiones.


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