Se dio la vuelta, y volvió a sudar. Se destapó de un tirón, ya que las sábanas se habían quedado atrapadas bajo su cuerpo, y en pocos segundos el frío se apoderó de él. Era horrible, y no podía dejar de pensar en ese pobre sandwich subnormal.
Conseguía dormir a breves intervalos de tiempo, y cada vez que caía en brazos de Morfeo deseaba no haberlo echo, pues terribles sueños le atenazaban. De repente muchas cosas se pasaban por su cabeza, y veía un abismo de piruletas bajo sus pies, y él odiaba los dulces.
Al fin reunió fuerzas para levantarse a tomar una pastilla, y al poco rato consiguió conciliar un tranquilo sueño forzado por el analgésico que no duró demasiado, pues se hizo de día.
FIN


No hay comentarios:
Publicar un comentario