domingo, 11 de septiembre de 2011

Calcetín calcetín.


Se llamaba Paul, era un calcetín, y era Irakí. Así que era Paul, el calcetín Irakí. Era negro, no oscuro, era negro, un calcetín negro, no es racismo, era un calcetín elegante, y yo no hago las reglas. Así que era un calcetín negro y delgado. Y sigo sin ser racista ni hacer chistes sobre negros, pero es que los calcetines elegantes suelen ser delgados.

Pero eso, basta de tonterías. El caso es que Paul, el calcetín Iraní, después de largos años de servicio, fue victima de un ERE. ¿La razón? Tanto a el como a sus compañeros, veteranos en el cajón, les habían salido tomates, es decir, agujeros, y fueron reemplazados por calcetines jóvenes y con sueldos más bajos, los cuales, al ser de baja cualificación, al poco tiempo serían despedidos y reemplazados, y así.

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