miércoles, 23 de noviembre de 2011

Gertrudis, la verdulera subnormal.


No podía ser más indie, defendía a muerte la primera edición de OT, no renegaba de Vetusta Morla y pensaba que con Franco estábamos mejor

Y con todas estás cosas en la cabeza, y sin que nadie la mirase raro por ellas, se encontraba calentando la voz en la trastienda de la frutería, que había heredado cuando tu tía-abuela Gertrudis, Gus para los amigos murió de una sobredosis de manzanas. Y como no había terminado ni la ESO la muy zorra, decidió que vender fruta sería su obligación a partir de entonces, ya que no podía aspirar a nada mejor, así que respiró hondo, se arremangó el delantal y salió al área mas próxima a la calle para gritar como una energúmena los precios de las verduras.

Pasaron unos minutos, siglos quizás, en los que todo transcurrió de forma normal, pero entonces, de repente...

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