viernes, 24 de junio de 2011

Apunta antes de orinar.


Allí estaba, sentado en una de las filas intermedias de la iglesia, odiándose profundamente. Allí había ese ambiente que debe crearse en esas salas que se acondicionan dejándolas sin ventilación para llevar a cabo un suicidio en masa.

Pero ese no era el caso. Podían no gustarle las iglesias, pero justo en ese momento, con la sala vacía, y el silencio, habría firmado por pasar así la eternidad. El ambiente fuera era horrible. Todo estaba lleno de gente. Y gracias a Dios (nunca mejor dicho) la religión cristiana había perdido la vigencia años atrás después de que un alumno de 2º de preescolar demostrase que su compañero de pupitre era el Dios verdadero. Pero eso es otra historia.

Centrémonos. Había llegado allí después de una carrera de al menos dos kilómetros intentando dar esquinazo a unas señoras de no menos de 60 años súper musculadas tras años de spinning, que le asaltaron en el portal de su casa con insidiosas preguntas sobre quien era la joven que le acompañó a casa la noche del miércoles. Malditas. Y encima hacía calor.

Así que se metió en el confesionario, se acomodó, y se quedó dormido. Soñó cosas geniales, realmente fabulosas, una pena que mientras el dormía demoliesen la iglesia, con el dentro, por supuesto, pues esta edificación ya carecía de sentido.

Una pena.

2 comentarios:

  1. Descansó en paz.

    Bueno, cosas que pasan...
    Espero que disfrutara el miércoles de la chica.

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  2. Ante tan FANTABULOSA entrada solo puedo decir una cosa: PUTAS VIEJAS.

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