sábado, 5 de noviembre de 2011

Ha llegado el otoño.


Hace frío, y por alguna de esas callejuelas se percibe el aroma de las castañas asadas...

El otoño le llegó de repente, sorprendiendo como un certero disparo en el corazón. Se encontraba, como de costumbre, buscando compañía en algún bar, cuando, sin saber muy bien como, se vio en la calle, solo y muerto de frío. Ya le habían avisado, "los malos tiempos siempre llegan sin avisar".

Y sin avisar, y con una herida sangrante en el pecho, tuvo que afrontar que se mojaría, y que pasaría frio, pues nadie iba a compartir su paraguas con él esta vez.

Hacía frío, y por alguna de aquellas callejuelas se percibía el aroma de las castañas asadas...

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