
Pasaba la mayor parte del día solo, pero no le importaba, pues era feliz en su casa, con sus cosas, pero a la vez, le atenazaba la sensación de ser antisocial, y por ello, se dedicaba a coleccionar amigos. Era algo así como un hobbie que le hacía sentirse mejor consigo mismo.
Lo hacía en cualquier situación, estuviera de viaje, comprando, o paseando al perro. Se comportaba de forma abierta con todo el mundo, era simpático, y luego trataba por todos los medios de no perder el contacto con esas personas, aunque resultase que no le caían bien.
Pero así era feliz.


Cuantos más amigos tienes menos son de verdad.
ResponderEliminarSecundo la frase anterior.
ResponderEliminarNunca podré comprender a esa gente. Que te habla sin parar, tú les pones caras de ¿me dejas? Y siguen. Y siguen... y siguen.